El apoyo de los demás es esencial, pero aún lo es más el creer en uno mismo.
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jueves, 11 de noviembre de 2010
Fábula del aguilucho
Érase una vez un granjero que, mientras caminaba por el bosque, encontró un aguilucho malherido. Se lo llevó a su casa, lo curó y lo puso en su corral, donde pronto aprendió a comer la misma comida que los pollos y a comportarse como estos.
Un día, un naturista que pasaba por allí le preguntó al granjero:
- ¿Por qué este águila, el rey de todas las aves y pájaros, permanece encerrado en el corral con los pollos?
El granjero contestó:
- Me lo encontré malherido en el bosque, y como le he dado la misma comida que a los pollos y le he enseñado a ser como un pollo, no ha aprendido a volar. Se comporta como los pollos y, por lo tanto, ya no es un águila.
El naturista dijo:
- El tuyo me parece un bello gesto, haberle recogido y haberle curado y cuidado. Además, le has dado la oportunidad de sobrevivir y les has proporcionado la compañía y el calor de los pollos de tu corral. Sin embargo, tiene corazón de águila y con toda seguridad se le puede enseñar a volar. ¿Qué te parece si le ponemos en situación de hacerlo?
- No entiendo lo que me dices. Si hubiera querido volar, lo hubiese hecho. Yo no se lo he impedido.
- Es verdad, tú no se lo has impedido, pero como tú bien decías antes, como le enseñaste a comportarse como los pollos, por eso no vuela. ¿Y si le enseñáramos a volar como las águilas?
- ¿Por qué insistes tanto? Mira, se comporta como los pollos y ya no es un águila, qué le vamos a hacer. Hay cosas que no se pueden cambiar.
- Es verdad que en estos últimos meses se está comportando como los pollos. Pero tengo la impresión de que te fijas demasiado en sus dificultades para volar. ¿Qué te parece si nos fijamos ahora en su corazón de águila y en sus posibilidades de volar?
- Tengo mis dudas, porque ¿qué es lo que cambia si en lugar de pensar en las dificultades pensamos en las posibilidades?
- Me parece una buena pregunta la que me haces. Si pensamos en las dificultades, es más probable que nos conformemos con su comportamiento actual. Pero ¿no crees que si pensamos en las posibilidades de volar esto nos invita a darle oportunidades y a probar si estas posibilidades se hacen efectivas?
- Es posible.
- ¿Qué te parece si probamos?
- Probemos.
Animado, el naturista al día siguiente sacó al aguilucho del corral, lo cogió suavemente en brazos y lo llevó hasta una loma cercana. Le dijo:
- Tú perteneces al cielo, no a la tierra. Abre tus alas y vuela. Puedes hacerlo.
Estas palabras persuasivas no convencieron al aguilucho. Estaba confuso y al ver desde la loma a los pollos comiendo, se fue dando saltos a reunirse con ellos. Creyó que había perdido su capacidad de volar y tuvo miedo.
Sin desanimarse, al día siguiente el naturista llevó al aguilucho al tejado de la granja y le animó diciendo:
- Eres un águila. Abre las alas y vuela. Puedes hacerlo.
El aguilucho tuvo miedo de nuevo de sí mismo y de todo lo que le rodeaba. Nunca lo había contemplado desde aquella altura. Temblando, miró al naturista y saltó una vez más hacia el corral.
Muy temprano al día siguiente el naturista llevó al aguilucho a una elevada montaña. Una vez allí le animó diciendo:
- Eres un águila, abre las alas y vuela.
El aguilucho miró fijamente los ojos del naturista. Éste, impresionado por aquella mirada, le dijo en voz baja y suavemente:
- No me sorprende que tengas miedo. Es normal que lo tengas. Pero ya verás como vale la pena intentarlo. Podrás recorrer distancias enormes, jugar con el viento y conocer otros corazones de águila. Además estos días pasados, cuando saltabas pudiste comprobar qué fuerza tienen tus alas.
El aguilucho miró alrededor, abajo hacia el corral, y arriba, hacia el cielo. Entonces, el naturista lo levantó hacia el sol y lo acarició suavemente. El aguilucho abrió lentamente las alas y finalmente con un grito triunfante, voló alejándose en el cielo. Había recuperado por fin sus posibilidades.
Un día, un naturista que pasaba por allí le preguntó al granjero:
- ¿Por qué este águila, el rey de todas las aves y pájaros, permanece encerrado en el corral con los pollos?
El granjero contestó:
- Me lo encontré malherido en el bosque, y como le he dado la misma comida que a los pollos y le he enseñado a ser como un pollo, no ha aprendido a volar. Se comporta como los pollos y, por lo tanto, ya no es un águila.
El naturista dijo:
- El tuyo me parece un bello gesto, haberle recogido y haberle curado y cuidado. Además, le has dado la oportunidad de sobrevivir y les has proporcionado la compañía y el calor de los pollos de tu corral. Sin embargo, tiene corazón de águila y con toda seguridad se le puede enseñar a volar. ¿Qué te parece si le ponemos en situación de hacerlo?
- No entiendo lo que me dices. Si hubiera querido volar, lo hubiese hecho. Yo no se lo he impedido.
- Es verdad, tú no se lo has impedido, pero como tú bien decías antes, como le enseñaste a comportarse como los pollos, por eso no vuela. ¿Y si le enseñáramos a volar como las águilas?
- ¿Por qué insistes tanto? Mira, se comporta como los pollos y ya no es un águila, qué le vamos a hacer. Hay cosas que no se pueden cambiar.
- Es verdad que en estos últimos meses se está comportando como los pollos. Pero tengo la impresión de que te fijas demasiado en sus dificultades para volar. ¿Qué te parece si nos fijamos ahora en su corazón de águila y en sus posibilidades de volar?
- Tengo mis dudas, porque ¿qué es lo que cambia si en lugar de pensar en las dificultades pensamos en las posibilidades?
- Me parece una buena pregunta la que me haces. Si pensamos en las dificultades, es más probable que nos conformemos con su comportamiento actual. Pero ¿no crees que si pensamos en las posibilidades de volar esto nos invita a darle oportunidades y a probar si estas posibilidades se hacen efectivas?
- Es posible.
- ¿Qué te parece si probamos?
- Probemos.
Animado, el naturista al día siguiente sacó al aguilucho del corral, lo cogió suavemente en brazos y lo llevó hasta una loma cercana. Le dijo:
- Tú perteneces al cielo, no a la tierra. Abre tus alas y vuela. Puedes hacerlo.
Estas palabras persuasivas no convencieron al aguilucho. Estaba confuso y al ver desde la loma a los pollos comiendo, se fue dando saltos a reunirse con ellos. Creyó que había perdido su capacidad de volar y tuvo miedo.
Sin desanimarse, al día siguiente el naturista llevó al aguilucho al tejado de la granja y le animó diciendo:
- Eres un águila. Abre las alas y vuela. Puedes hacerlo.
El aguilucho tuvo miedo de nuevo de sí mismo y de todo lo que le rodeaba. Nunca lo había contemplado desde aquella altura. Temblando, miró al naturista y saltó una vez más hacia el corral.
Muy temprano al día siguiente el naturista llevó al aguilucho a una elevada montaña. Una vez allí le animó diciendo:
- Eres un águila, abre las alas y vuela.
El aguilucho miró fijamente los ojos del naturista. Éste, impresionado por aquella mirada, le dijo en voz baja y suavemente:
- No me sorprende que tengas miedo. Es normal que lo tengas. Pero ya verás como vale la pena intentarlo. Podrás recorrer distancias enormes, jugar con el viento y conocer otros corazones de águila. Además estos días pasados, cuando saltabas pudiste comprobar qué fuerza tienen tus alas.
El aguilucho miró alrededor, abajo hacia el corral, y arriba, hacia el cielo. Entonces, el naturista lo levantó hacia el sol y lo acarició suavemente. El aguilucho abrió lentamente las alas y finalmente con un grito triunfante, voló alejándose en el cielo. Había recuperado por fin sus posibilidades.
Actuación en el aula ante un niño con dislexia.
En primer lugar, debe quedar claro que los alumnos disléxicos pueden tener éxito en sus estudios: lo único que ocurre es que necesitan un tipo de enseñanza diferente. El sistema educativo basado en la lectoescritura no se ajusta a ellos, no es que ellos no sean aptos para el aprendizaje.
Los problemas asociados a la dislexia están presentes en aproximadamente un 10% de la población. Por lo tanto, lo normal será que, al menos un niño de cada grupo sea disléxico.
Parece claro que no hay una única dislexia, sino niños con dislexia, cuyas dificultades no son idénticas y necesitan intervenciones adaptadas a su naturaleza y gravedad. Se impone, por tanto, una intervención personalizada y multidisciplinar. Es importante un conocimiento tanto cualitativo como cuantitativo de las características concretas del niño, antecedentes familiares, primeras etapas de su desarrollo, habilidades básicas, integración y organización neuropsicológicas, etc.. Una vez diagnosticado, el currículo tendrá que adaptarse a las necesidades del niño, que precisa métodos de enseñanza distintos a los convencionales, más tiempo de aprendizaje y mucho apoyo emocional; precisa de una enseñanza ”multisensorial” que le proporcione diversos medios de estimulación que refuercen e integren las habilidades básicas.
Por lo tanto, el maestro o profesor deberá:
¨ Ser positivo y constructivo.
¨ Aceptar el hecho de que el niño con dificultades específicas de aprendizaje podrá tardar hasta tres veces más en aprender y que se cansará rápidamente.
¨ No se debe tildar al alumno de estúpido o de vago, ni ser sarcástico con él. ¨ Cerciorarse de que el entorno educativo es estructurado, previsible y ordenado: los niños con dificultades de aprendizaje responden más favorablemente cuando se dan estas condiciones.
¨ A estos niños no los motivarán los sobornos, amenazas o súplicas para que “haga un esfuerzo”. Esto no mejorará sus resultados ya que lo que necesita son explicaciones e instrucciones más claras, más lentas o con más repetición.
¨ Elogiar sus capacidades y aprovechar sus puntos fuertes para enseñarle mejor.
¨ No pensar que la familia lo sobreprotege ni que “son ellos los que están ansiosos con el problema”. Tanto el niño como su familia viven un auténtico infierno hasta que la escuela adapta su metodología, y aún entonces deben colaborar de manera muy superior a las familias sin estas dificultades. En general, un disléxico sin apoyo familiar está abocado al fracaso. La escuela debe colaborar con la familia y contar con ella para la toma de decisiones metodológicas y evaluadoras.
miércoles, 3 de noviembre de 2010
lunes, 1 de noviembre de 2010
miércoles, 27 de octubre de 2010
TDAH Trastorno por Déficit de Atención con Hiperactividad, diagnóstico y tratamiento
El TDAH es un trastorno psiquiátrico que afecta en mayor medida a los niños, aunque también se producen casos en adolescentes y adultos. Este trastorno de déficit de atención puede ir ligado a hiperactividad, con lo que el cuadro del paciente aún se agrava más. Los datos indican que uno de cada tres niños suele tener problemas de conducta y de personalidad al llegar a la adolescencia, y en muchas ocasiones esas alteraciones obedecen al TDAH. Por este motivo es tan importante efectuar un diagnóstico precoz, para así poder reducir en la mitad los problemas psiquiátricos que la persona tendrá al llegar a la edad adulta.
Cómo Comienza el TDAH
El tipo de trastorno que presenta el TDAH comienza en la infancia y afecta de modo particular a los niños con una inquietud excesiva, dificultades de atención y de concentración, falta de control ante los impulsos... Estas alteraciones de comportamiento repercuten en las relaciones sociales, escolares, familiares y, ya en la edad adulta, hasta en las laborales.
En el caso de las personas adultas con TDAH, éstas se vuelven inseguras porque en el pasado siempre han tenido dificultades y no han conseguido alcanzar ninguno de los objetivos que les han marcado.
Afectación Escolar del Niño con TDAH
El niño maleducado es aquel que hace gamberradas en clase a propósito, con pleno deseo de llevarlas a cabo y siendo consciente en todo momento de lo que hace. Por tanto, es libre de hacerlas o no, tiene control sobre su conducta. Sin embargo, el niño con TDAH se muestra alterado sin pretenderlo, no tiene capacidad de controlarse y llama la atención por una conducta que por sí solo no puede evitar. Por eso muchas veces el motivo de consulta es el fracaso escolar, sacar malas notas e incluso tener que repetir curso. Sucede frecuentemente que los niños con TDAH ya han repetido un curso antes de llegar a los 11 años,algo que no viene dado por falta de inteligencia, sino por su enfermedad. Las dificultades de atención y de concentración no permiten que su memoria funcione de forma correcta. Los tratamientos con fármacos pueden ayudar a mantener un buen manejo en este aspecto, ya que hacen sentir al niño más equilibrado.
Repercusiones Familiares del TDAH
Como hemos comentado, los niños con TDAH tienden a padecer más problemas emocionales que el resto, y sufren de manera más acusada, por ejemplo, una separación de los padres. Lo que también hay que valorar es que muchas veces estas separaciones se producen precisamente por la enfermedad del hijo. Otros conflictos conyugales que podrían resolverse sin llegar al divorcio, se agravan con la patología de su hijo,que no hace más que alterar la vida familiar y provocar estrés a las personas con las que convive. Cuando se produce una separación,la situación de desconcierto que experimenta el niño es enorme, se siente perdido.
Todos estos aspectos recién mencionados son importantes para los logros del paciente. El apoyo para el aprendizaje escolar y la colaboración con el colegio también son de gran necesidad para obtener un mayor éxito terapéutico.
Cómo Comienza el TDAH
El tipo de trastorno que presenta el TDAH comienza en la infancia y afecta de modo particular a los niños con una inquietud excesiva, dificultades de atención y de concentración, falta de control ante los impulsos... Estas alteraciones de comportamiento repercuten en las relaciones sociales, escolares, familiares y, ya en la edad adulta, hasta en las laborales.
El Diagnóstico, ¿Resulta Sencillo?
El diagnóstico de TDAH se establece a día de hoy desde la clínica, aunque en realidad no existe una prueba médica que sea 100% eficaz y definitiva en detectar esta enfermedad. Las pruebas complementarias que se llevan a cabo, como los tests psicológicos, son de gran ayuda a la hora de valorar al paciente. La figura del pediatra cobra gran importancia a la hora de detectar el TDAH. En las evaluaciones anuales que realiza puede asociar los problemas de manejo de conducta o el fracaso escolar del pequeño con este tipo de trastorno psiquiátrico.
Parámetros Para un Buen Diagnóstico
En todos los casos de TDAH es fundamental que se realice un buen diagnóstico y que éste sea de carácter riguroso. Los tres parámetros que deben servir de guía a los especialistas son la inquietud del niño, su impulsividad y las dificultades de concentración que tenga. Si estos tres aspectos son tan intensos que repercuten en la vida diaria del pequeño, en la escuela, las relaciones con otros niños y en casa, seguramente estaremos ante un caso de TDAH.
El Peligro del Infradiagnóstico
A día de hoy se siguen produciendo infradiagnósticos en el TDAH. Lo cierto es que todos los niños presentan alteraciones en su comportamiento y despistes. El problema viene dado cuando estos síntomas se convierten en disfuncionales y alteran por completo el curso evolutivo del chiquillo.
Los infradiagnósticos constituyen una fuente de riesgo para el paciente, ya que si el problema no se empieza a tratar de forma temprana, a medida que pase el tiempo las dificultades aumentarán.
El diagnóstico de TDAH se establece a día de hoy desde la clínica, aunque en realidad no existe una prueba médica que sea 100% eficaz y definitiva en detectar esta enfermedad. Las pruebas complementarias que se llevan a cabo, como los tests psicológicos, son de gran ayuda a la hora de valorar al paciente. La figura del pediatra cobra gran importancia a la hora de detectar el TDAH. En las evaluaciones anuales que realiza puede asociar los problemas de manejo de conducta o el fracaso escolar del pequeño con este tipo de trastorno psiquiátrico.
Parámetros Para un Buen Diagnóstico
En todos los casos de TDAH es fundamental que se realice un buen diagnóstico y que éste sea de carácter riguroso. Los tres parámetros que deben servir de guía a los especialistas son la inquietud del niño, su impulsividad y las dificultades de concentración que tenga. Si estos tres aspectos son tan intensos que repercuten en la vida diaria del pequeño, en la escuela, las relaciones con otros niños y en casa, seguramente estaremos ante un caso de TDAH.
El Peligro del Infradiagnóstico
A día de hoy se siguen produciendo infradiagnósticos en el TDAH. Lo cierto es que todos los niños presentan alteraciones en su comportamiento y despistes. El problema viene dado cuando estos síntomas se convierten en disfuncionales y alteran por completo el curso evolutivo del chiquillo.
Los infradiagnósticos constituyen una fuente de riesgo para el paciente, ya que si el problema no se empieza a tratar de forma temprana, a medida que pase el tiempo las dificultades aumentarán.
El Niño con TDAH sufre
Hay que tener en cuenta que el niño hiperactivo, al no saber escuchar, ni esperar, al ser impulsivo e imprevisible, incomoda mucho a los profesores y compañeros de clase. En casa molesta a los padres, incluso al resto de niños ya que su comportamiento no le permite seguir las reglas de los juegos que siguen los demás niños. Así pues, se unen un conjunto de factores que provocan angustias, ansiedad, y que hacen que los niños con TDAH se depriman. Las cifras revelan que un 30% de los niños con TDAH tiene ansiedad, mientras que un 15% llega a sufrir depresión. En el caso de las personas adultas con TDAH, éstas se vuelven inseguras porque en el pasado siempre han tenido dificultades y no han conseguido alcanzar ninguno de los objetivos que les han marcado.
Afectación Escolar del Niño con TDAH
El niño maleducado es aquel que hace gamberradas en clase a propósito, con pleno deseo de llevarlas a cabo y siendo consciente en todo momento de lo que hace. Por tanto, es libre de hacerlas o no, tiene control sobre su conducta. Sin embargo, el niño con TDAH se muestra alterado sin pretenderlo, no tiene capacidad de controlarse y llama la atención por una conducta que por sí solo no puede evitar. Por eso muchas veces el motivo de consulta es el fracaso escolar, sacar malas notas e incluso tener que repetir curso. Sucede frecuentemente que los niños con TDAH ya han repetido un curso antes de llegar a los 11 años,algo que no viene dado por falta de inteligencia, sino por su enfermedad. Las dificultades de atención y de concentración no permiten que su memoria funcione de forma correcta. Los tratamientos con fármacos pueden ayudar a mantener un buen manejo en este aspecto, ya que hacen sentir al niño más equilibrado.
Repercusiones Familiares del TDAH
Como hemos comentado, los niños con TDAH tienden a padecer más problemas emocionales que el resto, y sufren de manera más acusada, por ejemplo, una separación de los padres. Lo que también hay que valorar es que muchas veces estas separaciones se producen precisamente por la enfermedad del hijo. Otros conflictos conyugales que podrían resolverse sin llegar al divorcio, se agravan con la patología de su hijo,que no hace más que alterar la vida familiar y provocar estrés a las personas con las que convive. Cuando se produce una separación,la situación de desconcierto que experimenta el niño es enorme, se siente perdido.
Tratamientos Para el TDAH
Muchas personas son reticentes a dar fármacos a los niños pequeños. Si embargo, los tratamientos psicofarmacológicos para tratar el TDAH comienzan a darse en el año 37, con lo cual no es algo reciente y existen muchos años de historia que dan seguridad al tratar esta patología. El tiempo ha permitido ver los puntos positivos y negativos de estos medicamentos, a la vez que ha dado la certeza de que son seguros y eficaces.
Los fármacos que se recetan para el TDAH ayudan a normalizar el funcionamiento de unos circuitos cerebrales que no tienen el funcionamiento correcto en las personas con esta enfermedad. En España existen 2 moléculas registradas, pero los fármacos cambian en cada país. El doctor Mariano Trillo, psiquiatra infanto-juvenil especialista en este trastorno y director médico de Avanza, centro de psiquiatría, psicología y aprendizaje de Barcelona, añade que los tratamientos no pasan solo por la farmacología, sino también por las terapias psicológicas y de conducta que ayuden a controlar los impulsos, la inquietud, la falta de paciencia... Las cifras cuantifican en un 80% el número de pacientes que consiguen controlar su enfermedad gracias al uso de los medicamentos específicos para su situación. También es necesario asesorar a los padres en cuanto a la enfermedad que sufren sus hijos, así como la rigurosidad a la hora de cumplir el tratamiento, un tema que también recae bajo la responsabilidad de los padres.
Los fármacos que se recetan para el TDAH ayudan a normalizar el funcionamiento de unos circuitos cerebrales que no tienen el funcionamiento correcto en las personas con esta enfermedad. En España existen 2 moléculas registradas, pero los fármacos cambian en cada país. El doctor Mariano Trillo, psiquiatra infanto-juvenil especialista en este trastorno y director médico de Avanza, centro de psiquiatría, psicología y aprendizaje de Barcelona, añade que los tratamientos no pasan solo por la farmacología, sino también por las terapias psicológicas y de conducta que ayuden a controlar los impulsos, la inquietud, la falta de paciencia... Las cifras cuantifican en un 80% el número de pacientes que consiguen controlar su enfermedad gracias al uso de los medicamentos específicos para su situación. También es necesario asesorar a los padres en cuanto a la enfermedad que sufren sus hijos, así como la rigurosidad a la hora de cumplir el tratamiento, un tema que también recae bajo la responsabilidad de los padres.
Todos estos aspectos recién mencionados son importantes para los logros del paciente. El apoyo para el aprendizaje escolar y la colaboración con el colegio también son de gran necesidad para obtener un mayor éxito terapéutico.
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